Herramientas emancipadoras y la herramienta más vendida del mundo

En 1947 se produjo una revolución (o una involución, según se mire) en el mundo de la construcción de casas. Un tal Levitt, un ingeniero naval jubilado, empezó a construir sobre un viejo patatal a doce kilómetros de la ciudad de Nueva York, la que sería la colonia residencial más famosa del mundo: Levittown.

La innovación que había introducido Levitt es la fabricación en serie. El mismo tipo de fabricación que ya se usaba para los coches y otras máquinas, empezó a usarse con las casas. Pero una casa es demasiado grande para ponerla sobre una cadena de montaje, de modo que Levitt creó una especie de cadena de montaje portátil: dejó el producto en su sitio y transportó la maquinaria y los equipos humanos altamente especializados.

Gracias a la fabricación en serie de casas, mucha gente pudo acceder a una vivienda bonita en el extrarradio de una gran ciudad por un módico precio. Las primeras casas se pusieron a la venta en el año 1949 por solo 6.999 dólares, incluyéndose un aparato de televisión gratis y una lavadora. Solo en 24 horas, Levitt vendería 1.400 casas.

En poco tiempo, el método de construcción de Levitt se extendió por toda Norteamérica y en pocas décadas un gran número de personas dispuso de una vivienda barata. El problema, sin embargo, fue estético. A nadie le gusta vivir en barrios o urbanizaciones homogéneos, donde todas las viviendas son exactamente iguales, como esas cajas idénticas que criticaba la sintonía de la serie de televisión Weeds.

Esta uniformación, sin embargo, empezó a disiparse con el transcurrir de los años, a medida que la fabricación en serie de herramientas permitió abaratar precios y que todo el mundo tuviera acceso a maquinaria semiprofesional por poco dinero. Armados con las herramientas, las personas empezaron a rebelarse contra la uniformidad, combatiéndola con creatividad y fantasía. Y, sobre todo, alimentando un placer que el progreso había fosilizado: la satisfacción de hacer las cosas uno mismo, con sus propias manos.

La era DIY

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El movimiento Maker o DIY (Do It Yourself, Hágalo usted mismo) es un movimiento ciudadano a nivel mundial. Se basa en que cualquier persona pueda fabricar y crear sus propios productos con la ayuda de la tecnología y de los conocimientos que otros han compartido a través de redes sociales. Jay Silver, inventor de “Makey Makey” y CEO de JoyLabz quiere vivir en un mundo que hayamos construido todos nosotros. Quiere liberar la capacidad de cada individuo para poder dar otras finalidades a los objetos que nos rodean, para rediseñar, cambiar y construir.

El DIY produce un placer difícil de explicar que bien conocen los aficionados al bricolaje, e incluso los que deciden montar sus propios muebles tras recoger las piezas descabaladas en un IKEA. El espectacular éxito de etsy también está detrás de esta dinámica: la gente quiere hacer cosas, la gente quiere comprar cosas hechas a mano o exclusivas.

La herramienta más vendida del mundo

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Hace unos días tuve la oportunidad de participar en la #ExperienciaBosch, donde un grupo de blogueros (Elena Xabier, María Jesús, Javier y el que suscribe) probamos las herramientas eléctricas para bricolaje más punteras.

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La colección de herramientas que teníamos a nuestra disposición era asombrosa, suficiente para construir un Levittown personalizada. No en vano, Bosch Herramientas Eléctricas ha sacado a la luz más de 100 nuevos productos en 2015 sólo en Alemania. Y con algunas de ellas ellas pudimos confeccionarnos una tabla de cortar para cocina hecho de madera de haya. Podéis ver el un vídeo resumen a continuación:

@negavatio creando en plan #diy su tabla de cocina con herramientas eléctricas en #experienciabosch @decoraconbosch

Un vídeo publicado por Sergio Parra (@melvinud) el 10 de Sep de 2015 a la(s) 3:48 PDT

También tuvimos la oportunidad de probar el atornillador Ixo, la herramienta eléctrica más vendida del mundo. Mucho han cambiado las cosas desde que en 1932 se pusiera a a venta el primer taladro y martillo perforador Bosch, hasta que en el 2003 tuvo lugar el lanzamiento del atornillador sin cable Ixo con batería recargable de litio.

El Ixo no tiene efecto memoria ni se autodescarga, tiene la opción de un adaptador angular para los huecos más difíciles, un diodo integrado para iluminar el espacio de trabajo y un indicador del sentido del giro.

Atornillador Ixo Ivadaptador

Las herramientas son inalámbricas y, en muchos casos, las baterías son perfectamente intercambiables (Power4all), como cargadores de pistolas, esas pistolas creativas a las que aludía Celaya: “la poesía es un arma cargada de futuro”. Un arma que ya no dispara balas, sino creatividad DIY.

Categorias: Tecnología

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